Un amplio metaanálisis ratifica la eficacia de 21 antidepresivos

Pese a su amplia utilización la imagen de los antidepresivos no es muy popular. Un amplio metaanálisis publicado a finales de febrero en The Lancet, con datos de 522 ensayos clínicos de 21 moléculas y 116.477 participantes concluye que los antidepresivos son herramientas eficaces frente a la depresión mayor.

Un amplio metaanálisis ratifica la eficacia de 21 antidepresivos

Hay que tener en cuenta, destacan expertos, el número de datos analizados, la calidad de la metodología y el aval de la revista en la que se publican las conclusiones del trabajo. "No se disponía de un metaanálisis de este volumen y precisión; en este sentido es absolutamente nuevo", señala Jerónimo Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal (Madrid). Luis San Molina, director de Salud Mental de la Orden de San Juan de Dios de Cataluña y Aragón, recuerda que los metaanálisis de ensayos clínicos se consideran "el máximo nivel de evidencia".

"Demuestra lo obvio"

Más crítico con el estudio se muestra Javier Correas, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Henares, en Coslada (Madrid), aunque en el sentido de que "parece más un estudio dirigido a demostrar lo que es obvio para los clínicos y los pacientes, que es el hecho de que los antidepresivos son eficaces".

La conclusión más relevante, coinciden los expertos, es que se ratifica la superioridad de todos estos fármacos frente a placebo. "Muchas veces se critica que no haya más estudios comparativos, pero es importante insistir en que los ensayos frente a placebo no son sólo un requerimiento regulatorio, sino que son metodológicamente obligados", expone San Molina.

Con todo, aunque los resultados globales demuestran la eficacia de los antidepresivos, estos fármacos no son útiles para todos los pacientes. "Aproximadamente una tercera parte de los pacientes que recibe tratamiento no mejora, al menos en el primer intento", apunta Saiz. Este dato habría contribuido a poner en duda el valor de estos fármacos, junto con las voces que denuncian que se está medicalizando en exceso a la población con psicofármacos y aquellos que consideran que la causa de la depresión es puramente psicosocial, entiende el experto.

Tampoco ayudaría el alto efecto placebo observado en algunos ensayos con antidepresivos, añade Mª Inés López Ibor, profesora de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid. "Este estudio ayuda a eliminar el estigma de la depresión ya que demuestra que ante una enfermedad grave estos medicamentos son indispensables porque existe una alteración de neurotransmisores". En esta línea, Correas explica que, en su consulta, el psiquiatra ya sabe que "si la depresión "es más biológica responderá mejor al antidepresivo, mientras que, si es más psicológica, habrá una mayor respuesta al placebo".

La superioridad del tricíclico

En cuanto a los resultados más concretos, el antidepresivo amitriptilina, descubierto en 1950, se sitúa a la cabeza en eficacia. En los estudios comparativos, agomelatina, amitriptilina, escitalopram, mitarzapina, paroxetina, venlafaxina y vortioxetina se mostraron más eficaces que otros antidepresivos, mientras que fluoxetina, fluvoxamina, reboxetina y trazodona serían los menos eficaces.

Otro resultado más inesperado, según los expertos, sería el favorable perfil de eficacia de la agomelatina. Además, en cuanto a la tolerabilidad, sólo la agomelatina y la fluoxetina se asociaron con menos abandonos que el placebo. En el caso de la agomelatina, la necesidad de realizar pruebas de función hepática por su posible toxicidad habría llevado a que se prescriba menos que otros antidepresivos, aclara López-Ibor.

"Combinando los resultados de eficacia y tolerabilidad, las moléculas que salen mejor paradas son el escitalopram, que es un ISRS, y la vortioxetina y la agomelatina, que son más recientes, pero, en cualquier caso, las diferencias entre moléculas son pequeñas", puntualiza Saiz.

Esta mejor tolerabilidad que se ha ido ganando con el tiempo en el desarrollo de antidepresivos "demuestra que el esfuerzo de investigación es útil", interpreta López Ibor. "Este es un gran avance en el tratamiento de la depresión", corrobora San Molina. "El que los nuevos fármacos tengan menos efectos adversos y subjetivos para el paciente, y menos interacciones medicamentosas, contribuye a que la adherencia de los pacientes sea más alta".

Faltan estudios en mujeres

Aunque el metaanálisis publicado a finales de febrero en The Lancet que demuestra la eficacia y la seguridad de los antidepresivos es bastante aclaratorio, quedan algunas incertidumbres que deberían aclarar futuros estudios, según los psiquiatras consultados. López-Ibor señala que son necesarios más estudios en mujeres y personas mayores, que registran las mayores prevalencias de esta enfermedad. En cuanto a la tolerabilidad, para Javier Correas, "la forma de conocer en profundidad los efectos adversos de los fármacos antidepresivos no es con un metaanálisis de ensayos clínicos, sino con estudios muy amplios naturalísticos, dirigidos específicamente a medir estos efectos".

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La depresión crónica sin tratamiento provoca cambios cerebrales amplios

El cerebro experimenta cambios significativos tras años de depresión persistente, según un estudio publicado en The Lancet Psychiatry. Dirigido por Jeffrey Meyer, del Centro de Adicción y Salud Mental, en Toronto (Canadá), el trabajo reveló que los individuos que habían padecido depresión sin tratar durante más de una década presentaban un mayor grado de inflamación cerebral.

En un estudio anterior, el equipo de Meyer obtuvo evidencias de que la inflamación cerebral es un rasgo de la depresión clínica. Los investigadores consideran que sus nuevos hallazgos proporcionan la primera evidencia biológica de que la depresión persistente está vinculada a cambios cerebrales extensos.

Trastorno progresivo

"Una mayor inflamación del cerebro constituye una respuesta común en las enfermedades degenerativas cerebrales a medida que progresan, tal y como se aprecia en el Alzheimer y en el Parkinson", ha indicado Meyer. Aunque la depresión no se considera una enfermedad neurodegenerativa, los cambios en la inflamación muestran que, en los sujetos en los que persiste, puede ser progresiva.

El equipo de Meyer contó en esta investigación con 25 pacientes que habían experimentado depresión durante más de 10 años, otros 25 con una evolución de menos de una década y 30 sin el trastorno que sirvieron como grupo de control. Los niveles de TSPO fueron en torno a un 30 por ciento superiores en diversas regiones cerebrales en los individuos con depresión de larga duración sin tratar en comparación con el resto.

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¿Cómo ven el mundo las personas con depresión?

De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Psiquiatría Biológica: Neurociencia Cognitiva y Neuroimagen, las personas con trastorno depresivo mayor (TDM) sienten una emoción más negativa cuando recuerdan experiencias dolorosas que las personas sin el trastorno. Esto no significa que no sean capaces de controlar las emociones negativas, sino que utilizan circuitos cerebrales diferentes para hacerlo.

Estos resultados aportan nuevo conocimiento acerca de las diferencias entre los sistemas de memoria y el procesamiento emocional en la depresión y cómo las personas con el TDM deben regular estos sistemas para manejar sus emociones.

Los recuerdos personales utilizados para evocar emoción en el estudio ayudaron a aprovechar situaciones emocionales complejas que las personas con TDM experimentan en su vida cotidiana. Los 29 hombres y mujeres con TDM incluidos en el estudio informaron niveles más altos de emociones negativas cuando trajeron recuerdos negativos a su mente en comparación con otras 23 personas sanas (grupo de control).

Utilizando imágenes cerebrales, los investigadores rastrearon las respuestas emocionales elevadas ante el aumento de la actividad en un centro emocional del cerebro, llamado amígdala, y las interacciones entre la amígdala y el hipocampo: una región del cerebro importante para la memoria.

Los científicos encontraron que las personas con TDM pudieron ajustar estas emociones negativas a niveles normales al recordar que la memoria es un observador distante, lo que sugieren que, aunque los recuerdos negativos tienen un mayor impacto en las personas con TDM, es posible que puedan regular su respuesta emocional al dificultar recordar los detalles específicos de la experiencia.

Para Bruce Doré, autor principal del estudio, “esto es generalmente consistente con un creciente cuerpo de trabajo que sugiere que las personas con TDM son capaces de regular sus emociones cuando se les indica, pero pueden tender a hacerlo de manera anormal, como ser más propensas a usar estrategias problemáticas como distracción y rumia en la vida diaria “.

Según Doré, este tipo de trabajo respalda la idea de que las personas con TDM podrían beneficiarse de técnicas de intervención centradas en la identificación y el uso eficaz de estrategias apropiadas para la regulación de las emociones.

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