Un dispositivo que ahorra 500 euros en agua al año

Dos fontaneros valencianos han inventado un dispositivo que neutraliza el malgasto que supone el tradicional gesto de abrir el grifo y esperar a que el agua fría salga caliente, un movimiento que ejecutamos sin darnos cuenta, pero que cuesta a las familias españolas unos 500 euros al año.

 

Un dispositivo que ahorra 500 euros en agua al año

Rafael Rodrigo y Francisco Pelegero constataron que durante esa pequeña espera se desperdician de ocho a quince litros de agua, una "catástrofe" en un país azotado por la sequía, lo que les impulsó a crear SmartWater, un artilugio que acaba con ese problema con solo pulsar un botón y con el que un hotel, por ejemplo, podría ahorrar 4.000 euros al año.

El dispositivo, desarrollado y fabricado en Valencia y certificado tanto en España como en Estados Unidos, ha sido comercializado ya en varios países americanos y un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia garantiza su amortización en menos de tres años.

En el 80 % de las viviendas españolas, al abrir el grifo de agua caliente el servicio no es inmediato ya que el líquido tarda en calentarse y en la ducha, por ejemplo, podemos malgastar cada vez hasta 20 litros del agua fría que llega a través del conducto de la caliente y que dejamos correr sin utilizarla.

Esta agua, potable y útil, pasa a convertirse en fecal una vez en la alcantarilla, por lo que debe ser descontaminada sin haber sido aprovechada.

Así funciona

El dispositivo es sencillo: cuando el usuario quiere agua caliente, debe accionar un pulsador instalado junto al grifo y automáticamente este se ilumina de color azul, momento en el que el agua que antes se iría por el desagüe se canaliza a un depósito donde queda guardada. Después de que el calentador haya hecho por fin su trabajo, la luz del botón pasa a ser roja, lo cual indica que el agua caliente está lista para ser usada.

De esta manera, cuando se abre el grifo, el líquido sale ya a la temperatura idónea mientras que el agua fría queda almacenada para, por ejemplo, usar el lavavajillas o la lavadora y vaciar el inodoro.

Si precisa mezclarla con agua fría para obtener un determinado punto de confort, la primera que se consume es la que ha sido previamente almacenada en el depósito, por lo que “por cada litro que no tiramos, ahorramos dos: el que no hemos tirado y el que reciclamos”, explican. Con este sistema es posible no sólo ahorrar agua y energía sino, también, emisiones de CO2.

Ahorro energético

El ahorro energético se debe a dos factores: las diferencias de presión que reducen los caudales y por tanto el gasto de agua caliente y el menor uso del calentador, que no necesita funcionar tanto tiempo. Además, el equipo “no tiene ningún consumo eléctrico para la vivienda, ya que hace su trabajo con cuatro pilas AA estándar” con las que puede funcionar durante dos años”, añaden los inventores.

Esto ahorra dinero al consumidor, que no tiene que pagar más por la factura de la luz, pero al mismo tiempo también implica la reducción del 30 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono: "Instalar SmartWater en cincuenta viviendas equivale a plantar trece árboles cada año", asegura Rodrigo.

Según un estudio del Centro de Tecnologías Físicas de la Universidad Politécnica de Valencia-Campus de Gandía, el ahorro de agua y luz que propicia el nuevo artilugio hace que su precio sea amortizado en menos de tres años. Además, según sus cálculos, podría ahorrar 500 euros al año a un domicilio particular, 1.000 euros a una peluquería, 3.000 a un gimnasio y 4.000 a un hotel.

Cómo es el dispositivo

Rodrigo y Pelegero explican que el dispositivo consiste realmente en una sola placa que se coloca en un cuarto de baño y que por sí sola sirve para gestionar toda la instalación del hogar.

A ella entran las tuberías de agua caliente y de agua fría, y desde dentro es la que decide cuándo la misma está a temperatura suficiente. El circuito lo completa un depósito complementario en el que se almacena toda el agua no utilizada.

La simple instalación del dispositivo, tras pasar por todos los test de calidad, ha demostrado ser capaz de ahorrar el 40 por ciento del agua que antes se empleaba en cualquier construcción, lo que, según aseguran, quiere decir que si toda España lo instalase en solo un año se llenaría dos veces el pantano de Tous.

Comparativa con las placas solares

Rodrigo y Pelegero, que comercializan su producto a través de la cooperativa Ibérica Desarrollo e Investigación (IDI), han elaborado una comparativa de inversión por amortización con las placas solares que se usan también para calentar agua “y las cifras son claramente favorables a SmartWater”, concluyen.

Según sus cálculos, “la amortización real de una placa solar, en torno al mismo precio en equipo e instalación que SmartWater está en unos cinco años, una muy buena cifra, porque su vida útil es de veinte. Con el nuevo dispositivo esa amortización estaría en dos años y tres o cuatro meses en el caso de una vivienda y en un plazo todavía menor si se trata de un negocio como una peluquería, donde sería de unos seis meses”.

 

 

 

 

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