Slow training: mínima carga, máxima intensidad, en poco tiempo

El ‘slow training’ se caracteriza por la súper lentitud en la ejecución del entrenamiento. Con una dosis mínima de carga se busca la máxima intensidad posible en un periodo corto de tiempo. Se le da prioridad al trabajo de fuerza, y de este modo se llega a estados metabólicos muy intensos.

Slow training: mínima carga, máxima intensidad, en poco tiempo

Raúl Escobar, del centro Holmes Places, una de las cadenas de fitness de mayor reconocimiento en España, explica que, además, “en el slow training el peso que se tiene que movilizar debe ser muy reducido para que de este modo de disminuya por completo el riesgo y el estrés articular. También se reducen las inercias en el desplazamiento de la carga, por lo que al ser tan baja la velocidad del movimiento, el riesgo de lesión es casi inexistente”.

El método slow training nació en Oklahoma en la década de los setenta de la mano de Arthur Jones, una leyenda en el mundo del fisiculturismo y del entrenamiento de la fuerza. Con el paso de los años fue expandiéndose por todo Estados Unidos, alcanzando una gran notoriedad a finales del pasado siglo. En Europa comenzó a introducirse hace pocos años, y en este 2017 ha irrumpido en España.

“Solo se necesitan dos minutos de ejercicios para elevar las pulsaciones al máximo y llegar al umbral muscular. La rutina es muy sencilla: durante 25-30 minutos se trabajan los principales músculos del cuerpo (pectoral, hombros, dorsales, bíceps, tríceps, glúteos y piernas) realizando una serie de dos minutos de duración por cada uno de estos grupos musculares. Dentro de cada serie, se realizan entre cinco y seis repeticiones del movimiento con una duración de veinte segundos, diez para la fase concéntrica del músculo y otros diez para la fase excéntrica», detalla Escobar, que hace hincapié en la fiabilidad de este método: “Los entrenamientos de alta frecuencia e intensidad conllevan aceleraciones que, dependiendo del estado de forma de quienes los practican, pueden no ser saludables para nuestro cuerpo y provocar lesiones. El slow training nunca te llevará hasta esa extrema situación y los resultados obtenidos pueden ser incluso más satisfactorios”.

Múltiples beneficios

Los ejercicios multiarticulares generan una serie de beneficios:

-Aumenta la capilarización de los tejidos, lo que conlleva una mejor recuperación de las fibras musculares.

- Mejora el rendimiento del corazón y los pulmones, lo que repercute en una óptima salud cardiovascular.

- Obliga al cuerpo a recurrir a los depósitos de grasa antes que los de glucosa para producir nuestra propia energía, lo que hace al cuerpo más resistente y sano.

- Provoca un mayor gasto calórico durante y después del entrenamiento: Si se quieren bajar kilos, pero no se tiene la capacidad para levantar mucho peso ni hacerlo a velocidades elevadas, en una sesión de ‘slow training’ se pueden llegar a quemar unas 500 calorías.

Máquinas específicas

En el mercado hay distintas máquinas específicas de slow training, con perfiles de resistencia muy precisos y unos anclajes milimétricos para que la sintonía entre esta y la persona sea total. En muchas ocasiones se tiene la sensación de que no hay una sinergia entre lo que tú quieres hacer y lo que te permite hacer la máquina, por eso el objetivo es de estas máquinas especializadas en slow training es adaptarse a las necesidades de la persona que está entrenando, y no al contrario. El gran problema es que su elevado coste: “En España se está empezando a incorporar este material específico. Mientras tanto, el entrenamiento se realiza con las máquinas habituales de un centro deportivo, y el resultado también es muy bueno. Hablamos de máquinas muy sofisticadas que ayudan a controlar la técnica y la fatiga y a practicar esta modalidad en su máxima expresión”, aconseja Escobar.

 

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