Crece en España el riesgo de la larva que invade el cerebro

Los investigadores del Instituto de Salud Carlos III han publicado un estudio sobre la cisticercosis, una infección causada por quistes larvales de una tenia de cerdo que no solo sigue existiendo en España, sino que parece que el riesgo de tenerla se está elevando. Murcia, Navarra y Madrid son las comunidades españolas donde más casos se detectan.

Crece en España el riesgo de la larva que invade el cerebro

Los investigadores del Instituto de Salud Carlos III han publicado un estudio sobre la cisticercosis, una infección causada por quistes larvales de una tenia de cerdo que no solo sigue existiendo en España, sino que parece que el riesgo de tenerla se está elevando. Murcia, Navarra y Madrid son las comunidades españolas donde más casos se detectan.

La cisticercosis se considera la causa prevenible más frecuente de epilepsia en todo el mundo. En Europa, los casos se han vuelto más comunes en los últimos años debido a los viajes y movimientos migratorios desde países donde la tenia es endémica, en los cuales se estima que la infección es responsable de hasta el 30% de los diagnósticos de este trastorno neurológico.

Tras analizar los casos atendidos en hospitales de nuestro país entre 1997 y 2014, y constatar un aumento de los casos -principalmente entre 1998 y 2008-, los investigadores reclaman un sistema de vigilancia estandarizado que permita monitorizar y hacer un seguimiento adecuado de los afectados, algo que, señalan, no existe actualmente.

“Sería importante contar con una estrategia común de recopilación, monitorización e información de los casos para mejorar el conocimiento sobre la enfermedad, reconocer los factores de riesgo para desarrollarla, saber cuál es su distribución y mejorar el control de la enfermedad”, apunta Zaida Herrador, investigadora del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto de Salud Carlos III y primer firmante de la investigación que acaba de publicarse en la revista científica de libre acceso Plos Neglected Tropical Diseases.

Cómo se infecta el hombre

Los seres humanos pueden contraer cisticercosis por ingestión de huevos del parásito emitidos con las heces de personas infestadas, por vía fecal-oral, o por autoinfestación a partir de la ruptura de los segmentos en que se divide el cuerpo de las larvas adultas alojados en el intestino del mismo hospedador. El embrión liberado del huevo penetra la pared del intestino y es transportado por los vasos sanguíneos a cualquier lugar del cuerpo. La ubicación definitiva suele ser preferentemente el tejido cerebral, aunque también pueden ubicarse en tejido subcutáneo o en órganos como hígado, riñones y ojo.

Es importante su presencia en el sistema nervioso central, con fuertes dolores de cabeza, desorientación y, en los casos graves, convulsiones, parcial pérdida de la memoria y hasta la muerte. El tratamiento médico, siempre y cuando no se requiera cirugía, se realiza con medicamentos antiparasitarios.

La cisticercosis casi nunca da la cara al poco tiempo de producirse la infección, sino que a menudo, el trastorno permanece latente en el organismo. Se estima que el punto álgido de severidad tiene lugar entre tres y cinco años después de la adquisición inicial de las larvas del parásito, aunque los investigadores tienen constancia de que en un número muy elevado de los casos pueden pasar décadas hasta que la enfermedad se hace evidente.

Aumento de casos en países de altos ingresos

“La tenia se está convirtiendo en un problema creciente de salud pública también en los países de altos ingresos, principalmente en comunidades donde las condiciones de higiene son pobres y, en consecuencia, favorecen la diseminación de los huevos del parásito”, señalan en el trabajo.

En España, según los datos del trabajo, se produjo un aumento de los casos entre 1998 y 2008, coincidiendo con un aumento del flujo migratorio. A partir de ese año, en paralelo también con el regreso de muchas personas a sus países de origen, las tasas de infecciones detectadas decayeron. Las zonas del país donde se han registrado más afectados han sido Murcia (13,37 hospitalizaciones por 100.000 habitantes), Navarra (10,9/100.000 habitantes) y Madrid (9,32/100.000 habitantes) y los diagnósticos más frecuentes asociados a la infección fueron trastornos del sistema nervioso central, como epilepsia y convulsiones, encefalitis o meningitis.

Con esos datos en la mano, que saben insuficientes, los investigadores reclaman una vigilancia más estructurada que permita realizar una fotografía real de la epidemiología de la enfermedad en el país. “La mejora de las condiciones higiénicas y de las inspecciones sanitarias ha sido clave para el control de la enfermedad. Se llevan a cabo en todos los países europeos siguiendo la legislación vigente. Aun así, pueden existir otras formas de contagio que requieren más vigilancia, como los portadores sanos”, expone Herrador

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