El cerebro de personas sanas con riesgo alto de alzheimer es distinto

Un estudio de la Fundació Pasqual Maragall ha encontrado un conjunto de diferencias en la morfología del cerebro, una especie de marca cerebral, entre las personas sanas que son portadoras de la variante 4 del gen APOE. Además, parece que la música activa regiones del cerebro no afectadas por esta enfermedad.

El cerebro de personas sanas con riesgo alto de alzheimer es distinto

Las diferencias neuromorfológicas se presentan en personas sanas, sin ningún síntoma. Pero cuando son portadores de la variante 4 del gen APOE, más aún si lo tienen por parte de madre y padre, sus diferencias cerebrales coinciden con dos de los problemas que sí aparecen en quienes enferman. Por un lado, un volumen más pequeño en áreas relacionadas con la memoria y el almacenamiento de nuevos recuerdos (el hipocampo). A la vez, otras zonas agrandadas donde las personas enfermas presentan acumulaciones de proteínas amiloides, que están en la base de la degeneración neuronal.

En el estudio han participado 533 voluntarios del estudio Alfa, formado por casi 3.000 hijos e hijas de personas que han tenido alzheimer u otras demencias y que participan en media docena de investigaciones que lleva a cabo la Fundació Pasqual Maragall y que financia la Obra Social La Caixa con un presupuesto de 520 millones de euros. Los 533 voluntarios de esta investigación tienen entre 45 y 76 años y 261 de ellos no eran portadores del alelo 4 del gen APOE, 207 tenían una sola copia y 65, las dos, el nivel más alto de riesgo. Y la marca cerebral era mayor cuanto mayor era ese riesgo genético.

“No sabemos si esta diferencia morfológica en sus cerebros estará asociado a un deterioro cognitivo en un futuro inmediato. Eso lo tendremos que averiguar con el seguimiento durante varios años de estas personas, pero sí nos abre una puerta a encontrar un marcador para reducir el riesgo, para prevenir”, explica Juan Domingo Gispert, , responsable de investigación en neuroimagen del centro de investigación de la fundación, el BBRC, y director del estudio que se publica en Alzheimer & Dementia. “Los resultados evidencian que este factor de riesgo genético genera cambios y muestra la mayor vulnerabilidad de estas personas. Pero sólo el 1% de los casos de alzheimer es hereditario. En el 99% restante encontramos factores de riesgo que se acumulan y desequilibran proteínas que son el punto de partida de la enfermedad y sus síntomas”, explica Jose Luis Molinuevo, director científico de la fundación.

“Es un paso muy inicial”, admite Gispert, “pero buscamos encontrar marcadores que nos indiquen cómo pronosticar la evolución de la enfermedad. Los acúmulos de amiloide están ya muy alterados 15 o 20 años antes de que aparezcan los síntomas, así que son un mal indicador. Necesitamos algo que nos señale el riesgo inmediato. Si esta puerta que se nos abre con los cambios morfológicos se traduce en saber realmente cuánto riesgo se tiene de desarrollar la enfermedad, sabremos quiénes deben participar en ensayos de tratamientos preventivos”, explica Gispert.

Lo que reflejan esos cambios morfológicos que se han podido constatar con pruebas de neuroimagen es esa vulnerabilidad concreta. Las zonas agrandadas podrían estarlo por una reacción inflamatoria, que es lo que ocurre cuando se crean esos acúmulos de amiloide propios de la enfermedad. Podrían ser una señal de una mayor actividad del cerebro intentando eliminarlos. Y un hipocampo más pequeño podría indicar una estructura de base más frágil para los fallos de memoria.

“Pero en la prevención del alzheimer”, aclaran los investigadores, “ya sabemos que son fundamentales factores como el ejercicio físico, la dieta saludable y la actividad social e intelectual. Explican un tercio de los casos y estudios recientes indican que esta prevención es aún más efectiva entre quienes tienen un riesgo genético elevado”.

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La música activa regiones del cerebro no afectadas

Investigadores de la University Utah Health, en Estados Unidos, están evaluando una región del cerebro que constituye una ‘isla’ de recuerdos que se salva de los estragos de la enfermedad de alzheimer, para desarrollar tratamientos basados en la música con el fin de ayudar a aliviar la ansiedad en pacientes con demencia. Su investigación se detalla en la edición digital de 'The Journal of Prevention of Alzheimer's Disease'.

“Las personas con demencia se enfrentan a un mundo que no les es familiar, lo que causa desorientación y ansiedad -explica al autor principal del estudio, Jeff Anderson, profesor asociado de Radiología en esta universidad -. Creemos que la música aprovechará la red de relevancia del cerebro que todavía está funcionando relativamente».

El trabajo previo demostró el efecto de un programa de música personalizado en el estado de ánimo para los pacientes con demencia. Este estudio se propuso examinar un mecanismo que activa la red de atención en la región de relevancia del cerebro. Los resultados ofrecen una nueva forma de abordar la ansiedad, la depresión y la agitación en pacientes con demencia. La activación de las regiones vecinas del cerebro también puede ofrecer oportunidades para retrasar la disminución continua causada por la enfermedad.

“Cuando colocas los auriculares en pacientes con demencia y suena música familiar, cobran vida”, describe Jace King, otro de los autores. “La música es como un ancla, haciendo que el paciente vuelva a la realidad», añade.

Utilizando una resonancia magnética funcional, los investigadores realizaron escáneres a los pacientes para obtener imágenes de las regiones del cerebro que se iluminaron cuando escucharon clips de 20 segundos de música en lugar de silencio. Los científicos tocaron ocho clips de música de la colección de música del paciente, ocho de la misma música reproducida a la inversa y ocho bloques de silencio. Los investigadores compararon las imágenes de cada escáner.

Programas de música personalizados

Los investigadores encontraron que la música activa el cerebro, lo que hace que regiones enteras se comuniquen. Al escuchar la banda sonora personal, la red visual, la red de relevancia, la red ejecutiva y los pares de redes cerebelosas y corticocerebelosas mostraron conectividad funcional significativamente más alta.

“Esta es evidencia objetiva de imágenes cerebrales que muestra que la música personalmente significativa es una ruta alternativa para comunicarse con pacientes que tienen la enfermedad de alzheimer”, afirma el autor principal del artículo, Norman Foster. “Las vías de la memoria visual y del lenguaje se dañan temprano a medida que avanza la enfermedad, pero los programas de música personalizados pueden activar el cerebro, especialmente para los pacientes que están perdiendo contacto con su entorno”.

“En nuestra sociedad, los diagnósticos de demencia están aumentando y se están dedicando los máximos recursos. Nadie dice que tocar música será una cura para la enfermedad de alzheimer, pero podría hacer que los síntomas sean más manejables, disminuir el coste de la atención y mejorar la calidad de vida de un paciente”, concluye Anderson.

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