Cáncer de ovario: 10 nuevos casos al día de un tumor difícil de diagnosticar

La supervivencia a cinco años se ha cuadruplicado en los últimos 40 años pasando de un 15% a un 60%, aunque los retrasos en el diagnóstico empeoran los pronósticos.

Cáncer de ovario: 10 nuevos casos al día de un tumor difícil de diagnosticar

Cada día se detectan alrededor de diez casos de cáncer de ovario, un tumor cuyos síntomas son inespecíficos y se pueden confundir con otras patologías, lo que lleva a un retraso en el diagnóstico y a que la enfermedad se detecte en un estadio avanzado y su pronóstico empeore.

En el Día Mundial del Cáncer de Ovario, las afectadas por este tumor, el séptimo más frecuente en mujeres, hacen hincapié en que la concienciación y la visibilidad sigue siendo una de las asignaturas pendientes. Lo dicen ellas, constituidas en la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario (Asaco), y lo subraya el doctor Antonio González, presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario (GEICO) y jefe de Oncología Médica de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid.

Se trata de concienciar sobre este cáncer con síntomas como hinchazón abdominal, frecuente necesidad de orinar, estreñimiento o diarrea, sensación de plenitud continua o falta de apetito, según datos de Asaco. En la mayoría de los casos, cuando las pacientes acuden a los médicos de Atención Primaria, éstos no sospechan de la posible existencia de un cáncer de ovario y el diagnóstico es de gases.

Pero hay datos para la esperanza porque la supervivencia a cinco años se ha cuadruplicado en los últimos 40 años: se ha pasado de un 15% a un 60%, lo que anima a seguir investigando, según explica el doctor Andrés Poveda, presidente del Grupo Mundial de Investigación Cáncer Ginecológico y jefe de Oncología Ginecológica de INITIA-Quironsalud en Valencia.

La cirugía por especialistas y la introducción de fármacos como los platinos, unido a un conocimiento más preciso de la biología molecular de estos tumores, son las razones de este gran avance.

No obstante, la supervivencia global ha aumentado solo levemente; de ahí que sean necesarios programas de diagnóstico precoz ya que uno de los principales problemas de este cáncer es que se diagnostica, en más del 70% de los casos, en fases avanzadas. Esto marca la enfermedad, pues la supervivencia en estadios iniciales es del 80% frente al 35-40% en fases más avanzadas.

No hay un único cáncer de ovario, hay cinco subtipos diferentes, y los expertos están empezando a adaptar el tratamiento dependiendo del que se trate. Los retos más inmediatos son: que las pacientes sean operadas por equipos especializados, mejorar el conocimiento molecular de la enfermedad y avanzar en la inmunoterapia.

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Los polvos de talco como posibles detonantes

En 2107 un tribunal de EEUU condenó a Johnson & Johnson a pagar una indemnización de 417 millones de dólares a una consumidora de polvos de talco. El jurado popular falló a favor de la demandante, afectada por un cáncer de ovario y que asegura que su enfermedad está relacionada con el uso de este producto. Sin embargo, los estudios científicos realizados hasta la fecha no han encontrado pruebas suficientes que demuestren esta relación y el debate científico sigue abierto.

El caso de Eva Echeverria, una mujer de 63 años que reside en Los Ángeles, es una más entre las miles de mujeres que han demandado a la multinacional en los últimos años afirmando que el polvo de talco está relacionado con el cáncer de ovarios. Aunque solo algunas de ellas han llegado a juicio, hasta ahora la mayoría de las resoluciones judiciales han sido favorables a las demandantes. 

La mayor parte de las denuncias se basan en estudios publicados desde 1971, año en el que un equipo de investigadores encontró partículas de talco incrustadas en tumores ováricos y cervicales. Uno de los más recientes es un estudio publicado en 2013 por investigadores de la Universidad de Harvard, que concluyó que el uso de polvo de talco genital está asociado con un aumento de pequeño a moderado en el riesgo de varios subtipos de cáncer de ovario.

"En la literatura se describe el talco como un posible factor de riesgo y aunque nunca ha habido una evidencia muy clara al respecto, la tendencia mundial hoy en día es la de reconocer que el uso de talco en la zona genital es un factor de riesgo", explica Josep María del Campo, especialista en oncología del Hospital Vall d’Hebron y portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Este especialista es el autor de un monográfico sobre el cáncer de ovario en el que se afirma que, a pesar de que existen algunos estudios que indican que la exposición al talco es un factor de riesgo, "no se dispone de estudios concluyentes", lo que hace patente lo abierto que está el debate.

Algo más contundente se ha mostrado el Instituto Nacional del Cáncer (EEUU), que, a través de otro informe ha afirmado que "el peso de las pruebas no apoya una asociación entre la exposición al talco perineal y un mayor riesgo de cáncer de ovario”.

Del Campo reconoce que es un tema delicado y que "existe controversia, porque los resultados de varios estudios son contradictorios" y porque no se sabe el mecanismo mediante el cual el talco llega a afectar a los ovarios, pero insiste en que "la tendencia es a aceptar que existe esa relación".

Clasificado como posible cancerígeno por la IARC

Por su parte, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en francés) tampoco ha encontrado una relación sólida entre el uso del talco perineal y el cáncer de ovarios. Sin embargo, aunque los resultados fueran contradictorios, en 2010 clasificó el uso de este producto como un posible carcinógeno humano si se utiliza en el área genital femenina.

La institución internacional incluyó el uso de talco en la zona genital o perineal en la categoría de baja probabilidad cancerígena (2B), en la que también se encuentran otros productos de uso común como el aloe vera o el café. También pertenecen a esta clasificación acciones como trabajar en carpintería o en lavanderías de limpieza en seco.

A pesar de las divergencias en la comunidad científica, Del Campo recomienda aplicar el principio de precaución y aunque reconoce que el uso del talco hoy en día es mínimo, asegura que "teniendo en cuenta lo que indican algunos estudios, lo más recomendable es no utilizarlo".

Este investigador también recuerda que el talco solo es un factor de riesgo si se utiliza en la zona genital femenina y que no hay pruebas de que resulte tóxico su uso en ninguna otra zona del cuerpo.

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