La pizza napolitana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

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Y también el arte de los pizzaioli, es decir, los pizzeros, que las preparan. Además, la Unesco ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a otros doce tradiciones que giran en torno a la comida.

La pizza napolitana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Tradiciones orales, músicas, danzas, rituales, saberes o técnicas vinculados a la artesanía tradicional son otras prácticas consideradas bienes inmateriales, ya que constituyen legados culturales, expresiones vivas y conocimientos heredados de los antepasados. El Patrimonio cultural inmaterial o Patrimonio cultural intangible forma parte de las declaraciones de la Unesco para la salvaguardia del patrimonio cultural no tangible, conocido como oral o inmaterial. Según la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, el patrimonio cultural inmaterial (PCI) "es el crisol de nuestra diversidad cultural y su conservación, una garantía de creatividad permanente".

El concepto surgió en los años noventa como contrapartida al Patrimonio de la Humanidad, que se centra en aspectos esenciales de la cultura. En 2001, la Unesco realizó una encuesta entre estados​ y ONG’s para intentar acordar una definición, y en 2003 se adoptó una Convención para su protección.

Este año, la pizza napolitana y la nsima

En el caso de la pizza napolitana, más que un producto, ha sido reconocido un arte transmitido de generación en generación, toda una tradición de la cultura italiana. Esta práctica culinaria, que consiste en preparar la masa de la pizza en cuatro etapas para hornearla luego a fuego de leña dándole vueltas, ha sido incluida dentro del listado de la Unesco de elementos que se deben conservar por su importante valor cultural. Esta lista, que incluye otras actividades como Las Fallas de Valencia, el flamenco, o los cantos de Los Llanos de Colombia y Venezuela, busca movilizar la cooperación y asistencia internacional para que las diferentes sociedades mantengan su patrimonio cultural.

En la actualidad, quedan tan sólo unos 3.000 “pizzaioli” en esta ciudad del sur de Italia, por lo que la Unesco propone realizar actividades culturales en la que los jóvenes puedan observar el trabajo de los maestros.

Esta práctica se considera un arte, ya que se necesita una habilidad particular para elaborar la masa y después hornearla, a pesar de la aparente sencillez de sus ingredientes, que son el agua, la harina y la sal. Además de a los pizzeros napolitanos, la Unesco también ha reconocido la música de gaita irlandesa, la música de órgano alemana y la artesanía de barro de Estremoz (Portugal).

Por su parte, la ‘Nsima' es una práctica culinaria tradicional de Malawi que hace referencia tanto a una masa espesa hecha a partir de harina de maíz, como a los platos que se preparan con ella.

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Otras comidas que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

-La cocina tradicional mexicana: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2010, se destaca desde la siembra y recogida de las cosechas hasta la preparación y degustación de los platos. Los ingredientes básicos son el maíz, los frijoles y el chile. Los métodos tradicionales de cultivo como la milpa -un método originario en el que se rota el maíz, frijol y calabaza-, y la chinampa -un islote artificial de cultivo en lagos-. Los tomates, la calabaza, el aguacate, el cacao y la vainilla son otros ingredientes tradicionales. La Unesco destacó los esfuerzos realizados en el estado de Michoacán para preservar los cultivos y las tradiciones culinarias.

-Las conservas kimchi de Corea del Sur: En 2013 fue reconocido el modo de preparar y de compartir estas conservas de verduras y hortalizas sazonadas con especias, mariscos y pescados fermentados. Su preparación se ajusta a un ciclo anual: en la primavera, las familias hacen fermentar camarones, anchoas y otros pescados; en verano, preparan la salmuera, secan y muelen pimientos picantes. A finales del otoño es cuando llega la época del 'kimjang' y las comunidades preparan y comparten grandes cantidades de conservas, para que cada hogar tenga suficientes reservas para soportar el invierno.

-La dieta mediterránea: Fue reconocida por la Unesco en 2013, no sólo por sus platos sino por el conjunto de conocimientos, rituales, tradiciones y símbolos relacionados con los cultivos y cosechas, la pesca y la cría de animales, así como para la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos.

-La tradición 'oshi palav' de Tayikistán: Conocido como el “plato rey”, tiene hasta 200 variantes y se elabora con arroz, verduras, carne y especias. Su preparación es una ocasión para reunirse e interpretar músicas y canciones en los hogares o en salones de té, la tradición mereció el galardón en 2016.

-La ‘dolma’:  Aunque la palabra procede del verbo turco dolmak (llenarse), es una preparación culinaria típica de muchos países. Se trata de un picadillo a base de carne, cebolla, arroz, guisantes y especias que sirve para confeccionar bocaditos envueltos en una hoja vegetal –fresca o hervida– y para rellenar frutas o verduras. La 'dolma' se prepara y se disfruta en ocasiones especiales y reuniones sociales, y es todo un símbolo de sentimientos de solidaridad, respeto y hospitalidad.

-Pan plano: La tradición de fabricar y compartir el pan plano llamado lavash, katyrma, jupka o yufka, según el país, fue reconocida el año pasado. En comunidades de Azerbaiyán, Irán, Kazajstán, Kirguistán y Turquía es donde se acostumbra fabricar y compartir este pan. En el seno de cada familia, tres personas se encargan de participar en su fabricación, en la que cada una cumple una función específica; en las zonas rurales, el pan se prepara entre vecinos. Este pan se comparte en las comidas diarias y en celebraciones como nacimientos, bodas o funerales ya que su preparación y compartir este alimento son considerados muestra de hospitalidad y de solidaridad.

-Tradiciones culinarias japonesas: En 2013 la Unesco reconoció el 'washoku', las tradiciones culinarias japonesa que se manifiestan sobre todo durante las fiestas de Año Nuevo, cuando los japoneses dan la bienvenida a las divinidades del nuevo año con pasteles de arroz y platos especiales preparados con ingredientes frescos como pescado, verduras y plantas silvestres. Cada uno de estos platos tiene un significado simbólico distinto.

-Pan de especias: Su elaboración surgió en algunos monasterios europeos en la Edad Media y se extendió a Croacia, donde se convirtió en una actividad artesanal. Se trata de una masa con harina, agua, azúcar, bicarbonato de sodio y especias con forma de corazón, para las bodas, y que se decora con los nombres de los recién casados y su fecha de matrimonio. La elaboración de este pan fue reconocida por la Unesco en 2010.

-La gastronomía francesa: Ostenta su galardón desde hace siete años por el placer de degustar juntos vinos y platos elaborados con productos locales. 

 

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