Los beneficios de los probióticos en enfermedades e infecciones

Los probióticos pueden ser una solución relativamente segura, simple y de bajo coste para prevenir infecciones por clostridium difficile (CDI). El tratamiento de pacientes que recibieron antibióticos con probióticos de múltiples cepas reduce las tasas de incidencia de CDI a lo largo del tiempo, según dos estudios.

 

Los beneficios de los probióticos en enfermedades e infecciones

"Si bien no es una solución perfecta para una bacteria que ha demostrado ser muy difícil de prevenir y tratar, los probióticos podrían ofrecer a los pacientes otra línea de defensa", afirma Bradley Johnston, profesor asociado de epidemiología en la Universidad de Dalhousie en Canadá y autor principal de uno de los estudios. "Trabajamos con los ensayos clínicos de 12 países que voluntariamente compartieron sus datos con nosotros para llevar a cabo lo que se conoce como metaanálisis de datos de pacientes individuales y demostramos que deberíamos considerar los probióticos como una estrategia viable para prevenir CDI en los pacientes".

La investigación liderada por la Universidad de Dalhousie en Canadá realizó una síntesis de ensayos controlados aleatorios para determinar si los probióticos reducen las probabilidades de CDI en adultos y niños. Encontraron que los probióticos redujeron las probabilidades de CDI en aproximadamente dos tercios, tanto en sus modelos ajustados como en los no ajustados (ajustando por edad, sexo, estado de hospitalización, uso de antibióticos múltiples y exposición a antibióticos de alto riesgo). Además, encontraron que, en comparación con no utilizar nada, los probióticos de múltiples especies eran más beneficiosos que los probióticos de una sola especie.

Este estudio analizó 18 ensayos controlados aleatorios elegibles que incluyeron datos de 6.851 pacientes que compararon probióticos con placebo o ningún tratamiento. Los probióticos fueron especialmente efectivos entre los participantes que tomaron dos o más antibióticos.

Múltiples beneficios

En el segundo proyecto realizado por el Sistema de Hospitales y Salud del Condado de Cook en un centro médico terciario, se evaluó una intervención de mejora de calidad antes y después, descubrió que los probióticos proporcionaban un beneficio diferido en la reducción del CDI. Durante el período de intervención, hubo una tendencia hacia una menor incidencia en CDI en los segundos seis meses, en comparación con los primeros seis meses. Los autores creen que el beneficio pospuesto podría atribuirse al tiempo requerido para que la contaminación ambiental con esporas de C. difficile fuera controlada.

"Hay un número creciente de opciones para prevenir o tratar las infecciones a menudo serias y costosas causadas por C. difficile", señala William Trick, clínico del Sistema de Salud y Hospitales del Condado de Cook y autor principal del estudio. "Los probióticos son una opción de bajo costo, relativamente segura y probablemente beneficiosa a largo plazo".

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No todos son iguales ni sirven para todo

"No todos los probióticos son iguales ni sirven para todo. En internet se habla incluso de probióticos para espumas de afeitar. Esto no es lógico y, además, genera desconfianza en la población. No todos los probióticos valen para todo y tienen que tener estudios científicos detrás que avalen sus propiedades. Por ello, los realmente buenos son los que se venden en farmacias, porque tienen estudios científicos”, afirma Guillermo Álvarez Calatayud, de la Sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Gregrorio Marañón, de Madrid.

Álvarez Calatayud recueras cuáles son las características imprescindibles que debe reunir un probiótico: "Las bacterias que contienen deben estar vivas y permanecer y llegar vivas a donde tienen que llegar, que es el intestino; ser estables; que estén en cantidades adecuadas; deben tener una cepa específica, que es la que va a tener beneficios cuando se hacen con evidencia científica, y tienen que almacenarse bien". También menciona la importancia de que se ofrezca "una buena información al consumidor, que debe saber lo que está tomando y si es bueno para su salud".

Precisamente el experto señala que es la evidencia científica la que hace que los probióticos que la tienen se incluyan en las guías de práctica clínica. "En algunas patologías pediátricas diversas guías clínicas ya recomiendan el uso de ciertos probióticos, como la diarrea y el cólico del lactante". En las diarreas provocadas por rotavirus, continuó, "se ha visto que los probióticos disminuyen en dos días la duración y la severidad, lo que hace que los niños están menos tiempo ingresados de lo habitual".

Las investigaciones están abriendo un campo muy amplio para los probióticos. De hecho, Álvarez Calatayud menciona enfermedades tan diversas como la obesidad, la fibrosis quística, las rinitis y otros procesos alérgicos, e incluso el cáncer colorrectal y el autismo, en las que los probióticos podrían tener un papel importante. "Los probióticos no van a curar la enfermedad -matiza el pediatra cuando menciona el autismo-, pero pueden mejorar su evolución".

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