7 estudios Cochrane demuestran que la homeopatía no sirve para nada

Dichos estudios contemplan el cáncer, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el asma, la demencia, la gripe, la inducción del parto y el sistema respiratorio, y que corresponden a las enfermedades generalmente tratadas por la homeopatía. Todos, atendiendo a una metodología escrupulosa y bajo la responsabilidad de profesionales independientes, llegaron a la misma conclusión: no sirve para nada.

7 estudios Cochrane demuestran que la homeopatía no sirve para nada

El Instituto Cochrane es una reconocida organización independiente destinada a estudiar y evaluar la evidencia de los tratamientos médicos con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas. En su última revisión sobre la eficacia de los tratamientos homepáticos — ya han hecho siete revisiones — se demuestra que este tipo de tratamiento no sirve para nada. Santiago Campillo lo explica en Xakata:

Pocos expertos contradirían la opinión generalizada de que las revisiones Cochrane constituyen los análisis independientes más concienzudos y esmerados de nuestro haber científico. Si "un Cochrane" lo dice, casi seguro que será cierto. Por eso es tan interesante que el último análisis sobre las terapias homeopáticas haya repetido la misma idea: estas no sirven para nada.

Desde que en 2010 esta institución pusiera de manifiesto que no existen evidencias científicas sobre la validez de lo que afirma la homeopatía (que cura, que es más potente cuanto más diluida, etc.), se han publicado hasta seis importantes estudios analizando de manera particular su supuesta aplicación.

Dichos estudios contemplan el cáncer, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el asma, la demencia, la gripe y la inducción del parto. Estos crean un panorama bastante amplio, correspondiendo a las enfermedades generalmente tratadas por la homeopatía. Todos, atendiendo a una metodología escrupulosa y bajo la responsabilidad de profesionales independientes, llegaron a la misma conclusión: no sirve para nada.

Con esta última revisión sobre el sistema respiratorio, más general, la homeopatía recibe otro nuevo revés. Los investigadores asociados a las revisiones Cochrane no están por la labor de desmontar nada. Lo único que quieren es comprobar si una afirmación científica en medicina es cierta o no. Y por el momento, ya llevan siete grandes estudios desmintiendo lo que promete esta pseudociencia.

Aunque se había tratado el asma y la gripe, faltaba hacer una revisión más profunda de las enfermedades relacionadas con el tracto respiratorio superior. Estas son de amplio espectro y suponen, entre todas, el mayor número de enfermedades atendidas en la consulta.

Los anteriores estudios, especialmente el de 2010 publicado por Edzard Ernst, advertían de que no existe evidencia alguna de que la homeopatía tenga más efecto que un placebo.

Los siguientes estudios trataron temas concisos. Por ejemplo, en 2015 se publicó un análisis Cochrane sobre el uso de Oscillococcinum® y su aplicación para tratar la gripe que incluía siete estudios. El resultado indicaba que no tiene mayor efecto que el de un placebo.

En el estudio sobre el asma y la homeopatía, los investigadores ponían de manifiesto que no existe evidencia suficiente sobre su validez para tratar la patología. Debido a la delicadeza de sus síntomas, estos desaconsejaban su uso hasta que no exista una mayor base científica que permita defender su utilización.

Un nuevo estudio sobre el síndrome de colon irritable y otros problemas intestinales mostraba que el análisis de dos estudios (los únicos encontrados por los expertos) eran inconsistentes, no mostrando mayores resultados que un placebo.

Lo mismo se pudo ver en 2007 en la revisión sobre el tratamiento homeopático contra el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, para la demencia, en 2003 o el parto, ese mismo año. La guinda del pastel, sin embargo, se lo lleva el estudio sobre el uso de la homeopatía contra los efectos adversos relacionados con el cáncer.

En concreto, este estudio se dedicó a revisar el impacto de los ‘medicamentos homeopáticos’ contra los efectos adversos ocasionados con diferentes tratamientos contra el cáncer: radio y quimioterapia, por ejemplo. Los resultados, explican los investigadores, no son convincentes en cuanto a su efectividad por diversos errores metodológicos y claros sesgos en los estudios analizados. Por tanto, no pueden promover el uso de la homeopatía en estos casos tampoco.

Debido a esta última prueba sobre las infecciones de las vías respiratorias superiores, la homeopatía acaba de perder, nominalmente, la batalla ante un extenso terreno médico. Como ya se ha explicado, los medicamentos para tratar las enfermedades relacionadas con el tracto superior de las vías respiratorias son muchos y muy variados: desde una gripe a una bronquitis, pasando por los estornudos, mocos... Esto supone mucho (¡mucho!) dinero.

El truco de las enfermedades que "se curan solas"

Por desgracia, estas enfermedades, muchas veces, son leves y de preocupación menor, o no son tratables en sí. Existen varios profesionales que ponen en duda, por ejemplo, la efectividad de los mucolíticos, o el tratamiento de la gripe, que normalmente consiste en pasarla con paliativos. En este campo, especialmente abonado para las soluciones poco concretas, es donde la homeopatía se mueve mejor.

Es muy sencillo decir que un ‘medicamento homeopático’ te ha curado ese resfriado tras estar tomándolo durante unos días, que casualmente es el tiempo que necesita nuestro cuerpo para deshacerse de la infección que nos provoca los síntomas. Precisamente, en este tipo de afecciones es más difícil hacer comprobaciones científicas debido a la suavidad de los efectos provocados.

Pero a grandes problemas, grandes números, como dicen los estadistas. Así, la revisión Cochrane ha analizado a miles de niños y sus respectivos tratamientos para llegar a una conclusión válida sobre la efectividad de la homeopatía en este tipo de problemas. No es ninguna sorpresa que no hayan encontrado nada que avale su eficacia, por supuesto. ¿Cómo están tan seguros?

Diseccionando un Cochrane

Por ejemplo, tomemos este mismo estudio, publicado el pasado nueve de abril. En él se hizo un tremendo esfuerzo para analizar el efecto de la ‘medicina homeopática’ para el tratamiento de enfermedades del tracto respiratorio superior en niños. En concreto, los investigadores recogieron los datos de ocho estudios, incluyendo algunos con décadas de duración y con más de 1.500 niños implicados. En la selección de este tipo de estudios, los expertos de Cochrane excluyen todas las investigaciones que no cumplen con una serie de requisitos.

Por ejemplo, todos los estudios analizados contemplan pruebas de doble ciego, en la cual se minimiza el error por sesgo de los investigadores. También se eligió según el número de participantes y las buenas prácticas para asegurar que los datos escogidos reflejaban la realidad correctamente. De estos ocho estudios, los investigadores del metaanálisis sacaron información sobre los autores, a quienes pidieron otros estudios e información adicional para contrastar la información.

Aplicando las bases del método científico y diversos métodos de análisis estadístico revisaron la validez y, posteriormente, los resultados de las investigaciones. Por último, también comprobaron las afiliaciones y los patrocinadores de los estudios para evaluar un posible conflicto de intereses. Y con todo esto, llegaron a la conclusión del análisis.

La importancia de los metaanálisis y el papel de Cochrane

Los metaanálisis son, en general, el mejor y más completo ejemplo de evidencia científica. Básicamente consisten en revisar los estudios referentes a una afirmación. Se recogen, se analizan de manera independiente e, incluso, se reproducen cuando se puede para comprobar los resultados. Por todo ello, estos análisis son los más efectivos, ya que revisan y contrastan los estudios realizados.

La organización utiliza una herramienta esencial para darle valor a su trabajo: la ciencia ciudadana. La institución invita a que cualquiera pueda unirse a los equipos. Tras demostrar la maestría en un ámbito, cualquier investigador puede convertirse en un "par" y actuar como "árbitro" en la revisión de estos estudios.

Aunque no poseamos estas maestrías, cualquier ciudadano con experiencia científica puede participar haciendo screening, para filtrar los artículos que han sido sometidos a un estudio con doble ciego. Realmente es algo muy sencillo y rápido, y su valor para la entidad se basa en que muchos "científicos ciudadanos" participen.

Además de ayudar a realizar su trabajo a los expertos que están revisando estudios de todo tipo, participar en las labores a las que nos invitan en la iniciativa, como el screening del que hablábamos, puede ayudarnos a entender mejor por qué un estudio científico podría ser rechazado, o la mejor manera de evaluar su valor científico.

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Los farmacéuticos y el vacío legal

Los medicamentos de verdad de venta exclusiva en farmacias están sometidos a unas exigentes pruebas que les obligan a probar su eficacia. Los preparados homeopáticos no, basta con que demuestren su inocuidad. Por supuesto, no hace falta receta para ellos. Ante el vacío legal en el que se encuentran, el ministerio de Sanidad elaboró en 2013 una orden para regularizarlos. Pero nunca se llegó a aprobar. El departamento asegura que se sigue consultando con las partes implicadas. La Organización Farmacéutica Colegial reclama que se apruebe una normativa que “clarifique el escenario tanto a los profesionales sanitarios como a los ciudadanos”. Mientras tanto, la mayoría de las farmacias hace negocio con la homepatía.

Un negocio que, solo en España, mueve más de 30 millones de euros al año. El pasado año, tres sociedades científicas farmacéuticas españolas, que aglutinan a más de 8.000 profesionales del sector, se mostraron contrarias a que se autorice como medicamento ningún producto sin indicaciones terapéuticas aprobadas y pidieron que se retirara la denominación de "medicamento" a los productos homeopáticos.

Sin embargo, a pesar de la contundencia con la que se han expresado tanto los académicos, como las sociedades científicas, las farmacias siguen distribuyendo estos productos ante la pasividad de las administraciones públicas y con el apoyo del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), órgano que representa a todos los Colegios Oficiales de Farmacéuticos a nivel estatal.

La situación viene siendo denunciada desde hace varios años por algunos colectivos de farmacéuticos, como Farmaciencia, una plataforma creada para sacar los productos homeopáticos de las farmacias. "Tenemos que ir un paso por delante de la ley y debemos reivindicar nuestro papel como profesionales sanitarios y dejar a la homeopatía en el cajón de las pseudociencias", asegura Borja García de Bikuña, portavoz de esta asociación.

Según este farmacéutico, "el problema que tenemos hoy en día es que, gracias a un vacío legal y a la dejadez de la Administración, estos productos se han convertido en medicamentos reconocidos por la ley, a pesar de que no se les ha exigido demostrar seguridad y eficacia".

Las farmacias, 'obligadas' a dispensar estos productos

Las farmacias se consideran legalmente como un "establecimiento sanitario privado de interés público" y están autorizadas por la Administración a vender exclusivamente medicamentos y productos sanitarios reglamentados.

El problema es que, al calificar los productos homeopáticos como medicamentos, las farmacias no solo están autorizadas a venderlos, sino que también que están, en cierta medida, obligadas a dispensarlos, dado que, según la actual legislación, los farmacéuticos "están obligados a suministrar o a dispensar los medicamentos y productos sanitarios que se les soliciten en las condiciones legal y reglamentariamente establecidas".

Aunque no existen datos sobre el número de establecimientos que venden este tipo de productos, solo algunas, como la del propio García de Bikuña, se han mostrado públicamente contrarias a vender homeopatía.

"Están los que si viene alguien con una receta no le niegan la dispensación del producto, pero que en ningún caso ofrecerían homeopatía a los clientes, y después están los que directamente no tienen productos homeopáticos", explica el farmacéutico. Pero la realidad es que "la mayoría están pendientes de ver cómo se posiciona el consejo general".

A diferencia del CGCOF, la Organización Médica Colegial, representante de todos los colegios de médicos a nivel estatal, sí ha tomado posición activa con respecto a la homeopatía, a la que su presidente ha calificado como un proceso "ilusorio y engañoso", que viola los límites de la ética médica.

Para ello, la OMC hacía referencia al código de deontología médica, según el cual los profesionales médicos "están obligados a emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente".

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